Skip to main content

CARLOS VIADERO

  • Grado en Biología.
  • Máster en Biología Molecular y Biomedicina.
  • Máster en Biotecnología del Medio Ambiente y la Salud.
  • Máster en Biología Molecular y Microbiología Ambiental.
  • Investigador predoctoral en el Instituto de Investigación de Valdecilla y en la Academia Checa de la Ciencia.
  • Responsable científico en Activa Biotech.

La Genética de los Omega 3: La puerta a un tratamiento personalizado

Múltiples estudios a lo largo de las dos últimas décadas han confirmado la importancia de los ácidos grasos poliinsaturados (PUFAs) Omega-3 para la salud. Dentro de éstos, el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA) parecen ser los más importantes, ejerciendo en muchos casos una función sinérgica o complementaria, con algunas particularidades. Por lo tanto, resulta altamente interesante conocer cuáles son los niveles de estos ácidos grasos en sangre, pero sobre todo en los tejidos. Al estudiarlo en detalle, se descubrió una gran variabilidad en la concentración de estos PUFAs, incluso entre individuos con dietas muy similares en cuanto a ingesta de pescado se refiere, algo que aparentemente no tenía una explicación clara.

El conocimiento científico más reciente añade un nuevo punto de vista, el papel que juegan los genes del individuo en la síntesis y el transporte de estos PUFAs. Desde el siglo XX se sabe que la capacidad de síntesis de EPA y DHA a partir de su precursor, el ácido alfa-linoleico (ALA), es muy variable entre los individuos. Gracias a los avances en genética con sus estudios de asociación de genoma completo, hoy sabemos que ciertas variantes genéticas afectan a las enzimas encargadas de dicha síntesis, jugando un papel fundamental en las concentraciones de EPA y DHA en sangre y tejidos. Esta aplicación genética no se queda únicamente en la síntesis, sino que también aborda el transporte, en este caso mediante las variantes en la apolipoproteína E (ApoE), de sobra conocida por su estrecha relación con la enfermedad de Alzheimer, entre otras. En este caso, ciertas variantes afectan al transporte de los PUFAs hacia los tejidos, promoviendo su oxidación en vez de su incorporación a membranas o la síntesis de productos cardioprotectores, antiinflamatorios, etc.

Conocer las particularidades genéticas del individuo nos va a permitir ser mucho más precisos en cuánto a las recomendaciones de pautas de alimentación y/o suplementación, pudiendo mejorar la calidad de vida de las personas con un tratamiento totalmente personalizado.